2018 Y La Ingeniería Clínica:

2018 y la ingeniería clínica: algunos de los retos que nos esperan

Yadin David, en una presentación ante el Foro Global de Dispositivos Médicos en 2013, exponía que los retos a los que se enfrenta la ingeniería clínica tienen que ver con diferentes aspectos como

  • El creciente grado de complejidad con el que se está desarrollando el cuidado de la salud
  • La capacidad de seguirle el ritmo a los avances tecnológicos con la preparación adecuada, la cual va más allá de las habilidades técnicas
  • El entendimiento de los conceptos de riesgo, seguridad y resilencia, así como la forma de implementarlos en las actividades diarias
  • La aceptación definitiva de que el trabajo en equipo es la manera de abordar los problemas actuales relacionados con la salud
  • La capacidad resolutiva de problemas

Más recientemente, la Federación Internacional de Ingeniería en Medicina y Biología (IFMBE) liberó un documento donde, como resultado de la “Primera Cumbre Global en Ingeniería Clínica”, se definieron las actividades que describen a la ingeniería clínica como parte de la intención por insertarla dentro de la International Standard Classification of Occupations (ISCO-2018). Se pretende generar un hito para todo programa, actual y futuro, de certificación profesional dando una referencia global más que clara.

Con estas iniciativas se puede observar el interés por legitimar una profesión que no ha sido totalmente comprendida por la comunidad de los profesionales de la salud, comunidad que ha tenido que enfrentar en los últimos años los cambios paradigmáticos más significativos con respecto al concepto de salud y su procuración para todas las sociedades. Si bien estos esfuerzos también se encaminan a mejorar las condiciones que rodean el trabajo de los ingenieros clínicos y maximizar el impacto que tienen dentro del ámbito de la salud, es importante tener en cuenta que cada región, país y territorio trata con condiciones locales de diversas índoles (económicas, políticas, sociales y hasta ideológicas) que de una forma u otra moldean las acciones que se implantan para atender las necesidades de salud de la población.

Los retos tecnológicos de la Ingeniería Clínica para el siglo XXI

Aplicando esta última aseveración a nuestro país, este año presenta una serie de situaciones particulares que seguramente tendrán influencia sobre el curso de las acciones que se llevarán a cabo a lo largo de los siguientes 12 meses. El evento más importante sin duda son las elecciones federales, las cuales marcarán el camino a seguir en los siguientes 6 años en México. Por otro lado, 2017 nos hizo recordar que vivimos en zonas sísmicas y las consecuencias de este hecho se evidenciaron en más de una ocasión; asimismo fue gestándose una conciencia colectiva sobre el entorno en el cual nos desarrollamos y sobre la importancia de la colaboración entre individuos para afrontar los problemas que se nos presentan. Esto, aunado a las condiciones y circunstancias que nos son conocidas, perfila un panorama lleno de retos en todos los ámbitos, incluyendo el de la ingeniería clínica.

Entonces, ¿a qué nos enfrentamos en 2018? A fin de dar una respuesta que mejor se aproxime a la realidad se presentan algunos datos de interés:

  1. Aunque nuestra esperanza de vida actualmente es 14 años mayor con respecto a 1970, sigue siendo de la más bajas dentro del conjunto de países de la OCDE. Las causas pueden ir desde la limitación de recursos disponibles para la salud y los impactos poco positivos en cuanto al acceso y calidad de los servicios sanitarios, hasta las enfermedades crónico degenerativas como la diabetes o la obesidad.
  2. El gasto en salud promedio por persona, ajustado a los estándares de vida locales, es de $1,080.00: esto representa el 25% del promedio de la OCDE. En contraste, el gasto de bolsillo representa el 41% del gasto general en salud, segundo más alto de la OCDE y doble del promedio de la organización.
  3. De acuerdo a Global Data, se espera que el mercado de dispositivos médicos en México tenga un crecimiento de 4.9 billones de dólares en 2105 a 6.5 billones de dólares en 2020 conforme la población aumente, envejezca y se sigan adoptando estilos de vida poco saludables. Asimismo establece que su infraestructura sanitaria debe crecer a fin de contender con las consecuencias de la prevalencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, desórdenes metabólicos y cáncer.
  4. En el V Informe de Gobierno se reportó que la política del Estado orientada al desarrollo y fortalecimiento de la infraestructura de los sistemas de salud y seguridad públicos tuvo como resultado el desarrollo del Plan Maestro de Infraestructura Física en Salud, el cual fungió como instrumento rector para la organización de la infraestructura de los servicios estatales. El presupuesto ejercido en infraestructura fue de 4375.5 millones de pesos.

Este tipo de información no suele ser del dominio general del ingeniero biomédico, más avocado a las cuestiones técnicas del equipo médico. Sin embargo, el manejo y discernimiento de las fuentes de información disponibles para conocer la realidad nacional en el ámbito de la salud a través de la evidencia reflejada en cifras, estadísticas e indicadores, nos permite formarnos imágenes más cercanas de los problemas que deben atenderse y definir estrategias más aterrizadas para afrontarlos.

Con base en lo planteado, 2018 presenta una serie de retos a la comunidad de ingeniería clínica en México, algunos de los cuales se mencionan a continuación:

  • El desarrollo, implantación y evaluación de planeaciones que optimicen el uso de la infraestructura tanto para atender los problemas de salud emergentes como los que eventualmente se vayan presentando de acuerdo a la evolución del comportamiento poblacional.
  • El desarrollo de estrategias para mantenerse actualizado con respecto a lo avances tecnológicos en salud y para definir criterios de evaluación que de manera efectiva coadyuven a la selección de aquellas opciones que mejor se adapten a las necesidades que vayan surgiendo.
  • La implementación y evaluación de programas que se enfoquen hacia una auténtica mejora continua en las actividades de los Departamentos de Ingeniería Biomédica de los hospitales, que vayan más allá del requisito de certificación y que apoyen a la oferta de servicios de calidad en salud.
  • El fomento de una cultura de seguridad y colaboración a partir del manejo de riesgos y la comprensión del papel que cada profesional de la salud juega en el sistema.

No son los únicos y puede que tampoco sean los más importantes, eso depende de la perspectiva de cada quién, pero pueden ser usados como puntos de partida para orientar las acciones que hagan de 2018 un año de logros individuales o grupales y de avance de la profesión.

Referencias:

 

Fabiola Martínez Licona

 

Imagen: https://www.flickr.com/photos/brother-uk/31501281374